En San Martín nadie puede relajarse demasiado. El equipo sigue invicto, suma y se mantiene prendido arriba, pero cada partido deja señales, dudas y nuevas posibilidades. En ese contexto, el nombre de Guillermo Rodríguez volvió a ganar lugar en la antesala del cruce de esta tarde contra Deportivo Madryn. Sin hacer ruido y sin necesidad de sobreactuar, el defensor aparece otra vez en la conversación y podría meterse en el “11” titular en un partido que exigirá atención, firmeza y capacidad para adaptarse a distintos momentos.

No sería un movimiento aislado. Andrés Yllana viene probando variantes desde hace varios días y Rodríguez es uno de los futbolistas que se mantiene dentro de la consideración del entrenador. Puede jugar como lateral, como zaguero y, si el partido lo pide, también ofrecer una alternativa en la mitad de la cancha. De hecho, contra Nueva Chicago le tocó ingresar como volante central, una función poco habitual en su carrera, pero que asumió con seriedad y sin desentonar. En un plantel en el que cada detalle cuenta, esa polifuncionalidad empieza a pesar.

Su presente, de todos modos, no fue lineal. En otros tramos tuvo más continuidad, pero hoy le toca esperar un poco más. Lejos de mostrarse incómodo con ese escenario, eligió asumirlo con calma. “Vengo teniendo pocos minutos, pero en estos casos hay que mantener la tranquilidad, seguir trabajando y entrenarse el doble para estar preparado cuando vuelva a tocar”, explicó Rodríguez en diálogo con LA GACETA. La frase dice bastante sobre su forma de atravesar este momento: sin quejas, sin vueltas y entendiendo que en la Primera Nacional el lugar se disputa todos los días.

Justamente sobre esa experiencia reciente en la mitad de la cancha, el defensor contó que le dejó una sensación positiva. “El otro día me tocó ingresar en el medio y la verdad es que fue una buena experiencia para mí y para mi carrera, porque también pude jugar en otra posición. Andrés me pidió que lo hiciera con tranquilidad, que me soltara con confianza, que no me desordenara demasiado y que aportara tanto en la marca como en el juego”, remarcó “Guille” Rodríguez. No es un detalle menor: en esa indicación aparece bastante de lo que pretende Yllana: futbolistas obedientes tácticamente, pero también capaces de intervenir con claridad cuando el equipo tiene la pelota.

Polifuncional

Rodríguez, en ese sentido, no se sale demasiado del libreto. Siempre fue un jugador sobrio, más asociado al cumplimiento que al lucimiento. Pero en torneos como este, muchas veces eso vale más que cualquier impacto esporádico. Él mismo lo resumió con una frase que ayuda a entender por qué su nombre aparece una y otra vez cuando se piensa en variantes: “A lo largo de mi carrera me tocó jugar de lateral y de central. Desde cualquiera de esos lugares siento que puedo aportarle al equipo marca, pero también juego”, sostuvo.

El partido contra Madryn, además, parece hecho para futbolistas de ese perfil. San Martín tendrá por delante una visita incómoda, con viaje largo, desgaste acumulado y un rival que llega con algo más de aire después de su primera victoria en el torneo.

El equipo chubutense todavía no terminó de consolidarse, pero tiene velocidad, nombres de experiencia y una localía que suele hacerse pesada. Para el “Santo” será una medida importante, no sólo por el rival, sino porque necesita confirmar que puede sostener su crecimiento también lejos de casa.

Por eso, más allá de que el entrenador no haya dado pistas definitivas, el defensor tucumano se metió otra vez en la pelea por un lugar. No necesita venderse como una gran novedad. Le alcanza con seguir ahí, entrenar y responder cada vez que lo llaman. En un plantel competitivo, su versatilidad ya dejó de ser una curiosidad y empezó a transformarse en una herramienta concreta para un equipo que todavía está buscando su mejor versión.